Incluido en el último número de Circulation y elaborado por investigadores de la Universidad
Joseph Fourier de Grenoble (Francia)
Las conclusiones del trabajo también muestran que la propensión a
sufrir otro episodio cardiovascular es menor comparado con la de personas
que no beben vino
Un reciente estudio
publicado en la prestigiosa revista Circulation y realizado en pacientes
de mediana edad que habían sufrido un ataque cardiaco, comprueba que beber
dos o tres vasos de vino al día disminuye el riesgo de sufrir un segundo
infarto u otro tipo de complicación cardiovascular. Los investigadores de
la Universidad Joseph Fourier de Grenoble, autores del trabajo, también
observaron que la propensión de un segundo ataque en personas que bebían
un par de vasos de vino al día era menor comparada con la de aquellas que
no beben vino.
Los resultados mostraron que tras un seguimiento de cuatro años, del total
de las complicaciones cardiovasculares observadas, el mayor índice de
casos se produjo en pacientes que no habían consumido vino con un 34% de
los casos, seguido por los que bebían menos de dos vasos de vino al día
con un 32%. Por otro lado, el porcentaje de segundos episodios cardiacos
en pacientes que habían bebido dos vasos de vino al día fue
significativamente menor, situándose en un 16%.
Otro dato significativo es el que indica que la relación inversa entre el
consumo moderado de vino y el riesgo de complicaciones parece ser
independiente de los principales factores que predisponen a padecer una
enfermedad de este tipo, como por ejemplo el tabaco, un alto índice de
colesterol la hipertensión. En este sentido, tampoco influyeron la dieta o
la realización de ejercicio físico.
Este estudio demuestra que el consumo moderado de vino no sólo puede
prevenir las enfermedades coronarias sino que además puede ayudar a evitar
un segundo infarto. El trabajo se ha basado en los resultados del Lyon
Diet Heart Study (1988), cuyos resultados pusieron de manifiesto que la
Dieta Mediterránea, en la que se incluyeron cantidades moderadas de vino,
disminuía hasta en un 70% el riesgo de sufrir infecciones cardiovasculares
o fallecimientos después de padecer un ataque cardiaco.
Los investigadores creen que es necesario realizar más estudios para
definir mejor qué tipo de pacientes podría beneficiarse de un consumo
moderado de vino después de sufrir un infarto, y ver si estos efectos
también se producen en mujeres y en diferentes grupos de edad.
Desde su creación en 1992, FIVIN ha realizado un trabajo continuo de
recopilación e investigación sobre vino y salud desde un punto de vista
rigurosamente científico y bajo la supervisión de un comité de expertos de
reconocido prestigio nacional e internacional.





