En éste tema será importante delimitar las posibilidades de cada uno dependiendo del tipo de vivienda habitual. No es lo mismo disponer de una casa unifamiliar o chalet en las afueras de una ciudad que un departamento en el centro de una gran urbe. En ambos casos la posibilidad de tener una bodega en condiciones es factible dependiendo del tratamiento que le demos a nuestros vinos.
Los que vivan en una casa pueden hacerse una pequeña bodega en un sótano o semi-sótano, o en un espacio acondicionado de un pequeño almacén o depósito. Demás esta decir que no se deben aprovechar buhardillas o entretechos por las temperaturas extremas que suelen padecer, tanto en invierno como en verano. Si disponemos de un sótano o almacén hay que tratar de cumplir los siguientes requisitos: que el suelo sea de tierra o grava, nunca de cemento o terrazo, ya que en caso de ser deficitario de humedad (menos del 60%) deberemos regarlo periódicamente y el drenaje del agua es necesario. Que tenga una buena ventilación, no excesiva, pero si una constante renovación de aire. Si la zona es muy húmeda la circulación de aire menguará sus efectos ; si la zona es muy seca la entrada de aire deberá ser escasa para evitar la sequedad de los corchos. Las paredes serán preferentemente enlucidas con cemento, que permite cierta permeabilidad, evitando la estanqueidad de azulejos o materiales sintéticos. Los vinos deberán guardarse en posición horizontal, preferentemente en celdillas de obra o mampostería, apilados en bloques en función de su añada o procedencia cuidando de tener más a mano aquellos de consumo cercano. De ésta manera tendremos una buena rotación de stock y no correremos riesgos de que algunos vinos nos envejezcan excesivamente.
Se supone que si es un sótano o un almacén en el campo los ruidos y vibraciones serán escasos o inexistentes, pero igualmente deberemos tener cuidado a éste respecto. Recordar que la temperatura ideal de una bodega casera debe oscilar en la banda de los 11° a los 18° C, dependiendo de la época del año.
Para aquellos que vivan en un apartamento o piso grande la situación se complica un poco, principalmente por el tema espacio y condiciones de temperatura. Siguiendo algunas de las premisas del tema anterior y con las limitaciones del caso digamos que un lugar idóneo para guardar los vinos en casa es debajo del hueco de la escalera, si lo tenemos, en un cuarto o estancia de la que se haga poco uso, fresca y ventilada, o en alguna otra dependencia que no tenga alteraciones bruscas de temperatura, ni ruidos altisonantes ni vibraciones excesivas. Preferentemente deberemos tener los vinos al resguardo de la luz solar y artificial.
En éstos últimos tiempos han aparecido en el mercado unos cofres ó cavas para mantener los vinos a temperatura constante, con diferentes grados dependiendo del vino y dispuestos de una manera práctica y decorativa. La utilidad de éstas bodegas portátiles es meritoria y son recomendables para todo tipo de viviendas o establecimientos, el problema es que no están al alcance de todos los bolsillos.
No solo cuantos consejos se nos dé respecto a la conservación de los vinos son útiles en éstos casos, también es fundamental el saber "comprar" y "cuanto tiempo guardar" los mismos.
Dejemos sentado para no volver a tocar el tema que los vinos blancos en general, los rosados, los Cavas y espumosos, los finos y manzanillas y cualquier tipo de vino joven, incluso los tintos, deben comprarse para consumirse durante el año y por ningún motivo guardarlos mucho tiempo.
Los vinos blancos de crianza tampoco tienen un vida prolongada y dependiendo de la zona de producción puede oscilar entre los tres y cinco años.
Cuando compremos un tinto recordemos que si es de "crianza" su vida útil oscilará entre los ocho y diez años después de su añada. En el caso de los "reservas" y "gran reserva" la vida útil puede prolongarse hasta los veinte años o más, dependiendo también de la zona de producción, del método de elaboración y la variedad empleada y del tratamiento que le demos en nuestra bodega.
Es conveniente, en todos los casos, hacer un seguimiento periódico de nuestro stock abriendo botellas que tenemos hace tiempo y comprobar su evolución. De ésta manera sabremos cuales están para ser bebidos en corto tiempo y cuales podemos continuar guardándolos sin peligro de que aparezcan defectos.
LA BODEGA EN EL
CHALET
La bodega perfecta del chalet es subterránea o semisubterránea,
orientada al Norte, con humedad al 70 por 100 y ventilada. Si la
bodega está cerca del garaje y a ras de tierra, se debe aislar con
fibra de vidrio o poliuretano expandido, dejando una pequeña entrada
de aire para que se ventile; las paredes serán de acabado tirolés
con pintura plástica y el suelo tendrá una capa de arena o grava
para que se pueda regar y conserve la humedad. Se puede reforzar con
un aparato de aire acondicionado con bomba de calor al exterior, con
el cual podríamos bajar la temperatura hasta 19ºC.
Número de botellas y tipos
La proporción de botellas correcta es un 60 por 100 de tintos, un 30
por 100 de blancos y rosados y un 10 por 100 de vinos generosos. Los
mejores botelleros son de cerámica en forma de nichos; hay que
evitar los metálicos, porque acusan las vibraciones.
Como medida práctica se aconseja utilizar botellas "magnum", de
doble volumen, ya que el envejecimiento es más lento y apuntar la
fecha de entrada de vinos en el libro de bodega.
LA BODEGA
DOMÉSTICA MÁS ELEMENTAL: PISOS Y APARTAMENTOS
Debe utilizarse una habitación interior fresca, a ser posible
reforzada con aire acondicionado de 1.500 frigorías (alrededor de
110.000 pesetas.). El resultado es óptimo: en invierno con el
radiador de la calefacción cerrado (16 grados) y en verano con un
acondicionador (18 grados).
Número de botellas y tipos
Un número ideal son 120 botellas (10 cajas de 12) entre las que haya
una representación de la mayoría de zonas vinícolas españolas y que
podrían distribuidas del siguiente modo:
• 40 botellas de tintos oscuros, corpóreos y con suficiente acidez para guardar hasta 20 años: Ribera del Duero (crianzas, reservas y grandes reservas), Rioja (algunos crianzas, casi todos los reservas y todos los grandes reservas), Priorato, Navarra (cabernet y merlot), Cataluña (cabernet y merlot).
• 20 botellas de tintos menos oscuros para guardar un máximo de ocho años: (crianzas de Rioja, Somontano, Toro).
• 10 botellas de tintos más ligeros o de madurez rápida para guardar hasta cinco años: Cariñena y resto de Aragón, Jumilla, Alicante, Utiel-Requena, Bierzo.
• 10 botellas de tintos muy ligeros de difícil envejecimiento (máximo tres años): Extremadura, Mancha-Valdepeñas, tintos sin crianza de toda España.
• 10 botellas de cava y blanco joven de la última cosecha: todas las zonas de España.
• 10 botellas de blancos para guardar un máximo de cinco años: Rueda, Albariño, blancos criados y/o fermentados en madera de todas las zonas, blancos de uva chardonnay.
• 10 botellas de rosado joven de la última cosecha: todas las zonas de España.
• 10 botellas de vinos de aperitivo y postre de larga guarda: olorosos, pedro ximénez, oportos, amontillados, tokay, sauternes.
NOTA: los finos y manzanillas deben comprarse botella a botella y conservarlos en el espacio de la puerta del frigorífico





